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7 de diciembre de 2008

¿Proceso de la Formación?


Hola a todos

Después de un amplio tiempo dedicado a dar formación por casi media España he tenido tiempo para reflexionar acerca del proceso global de la formación en la empresa.

Como proceso de formación me refiero a cómo se detectan las necesidades, cómo se planifican dichas necesidades, cómo se programa la formación (¿utilizando nuestros propios recursos internos?), cómo se ejecuta (¿tendremos tiempo para la formación?) y, por último, cómo evaluamos su eficacia.

Hasta aquí os he descrito de forma rápida el proceso (teórico) que todos los profesionales de RR.HH. lo sabemos de memoria, pero, quiero destacar un hecho para mi significativo.

Cuando a un consultor/formador le "encargan" un conjunto de acciones de formación, aparte de la alegría (no lo oculto), prepara la acción (objetivos, metodología, documentación, ejercicios, videos, dinámicas, ...) y se "enfrenta" a sus "alumnos".

Hasta aquí todo sencillo, ... demasiado sencillo.

¿Qué es lo que destaco? Que la necesidad real manifestada por los "alumnos" no coincide con los contenidos y objetivos de la formación inicialmente acordads con el proveedor.

Me pregunto: ¿Cómo se ha llevado a cabo el proceso de formación? En primer lugar la formación que íbamos a impartir no interesaba a la mayoría de las personas. Curioso pero cierto.

En segundo lugar, los asistentes iban a la "clase" porque les habían dicho que tenían que ir pero, evidentemente, no era interesante (a priori porque después supimos reconducir la acción formativa y ofrecer nuevos contenidos adaptados a sus necesidades)

Y en tercer lugar cuando advertí de la situación a los responsables de la formación (profesionales de RR.HH.) me dijeron que se tenía que hacer formación (era y es importante) y que era necesario porque obedecía a un diagnóstico inicial de necesidades. Me pregunto: ¿Quién hizo tal diagnóstico?

No solamente lo destaco personalmente sino que a menudo nos encontramos ante diagnósticos de necesidades formativas vistos desde lejos (y no me refiero a tener visión de helicóptero) sin tener en cuenta los propios intereses y expectativas de los "alumnos" y sus respectivos jefes.

Obedece a la máxima de que hay que hacer formación ... que se acaba el año. (No es mi frase favorita pero últimamente -aunque me ha beneficiado- la he oído bastante) Del proceso de formación como tal nadie se acuerda o más bien no se sigue o no se sabe gestionar aunque si administrar.

En fin, por mi parte me reincorporo a la actividad bloguera que -a causa de la formación que he estado impartiendo- no he podido dedicarme con la intensidad necesaria.