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5 de noviembre de 2009

Dime cómo te presentas y ...




te diré cuál es tu motivación para la formación.

Es curioso pero los primeros cinco minutos de la acción formativa te puedes hacer una rápida (y relativa) composición de lugar de cómo es y cómo va actuar tu audiencia durante la acción formativa.

No sé si os habéis encontrado los siguientes ejemplos de respuesta ante una sencilla acción de presentación y explicación breve de las expectativas ante la formación. Leed estos sencillos ejemplos:

Caso núm.: 1
- "Hola me llamo Pepe y estoy en este curso porque mi jefe me convocó la semana pasada"

Caso núm.: 2
- "Hola me llamo Carlos y he venido al curso pero -no sé si es el momento más adecuado- pero he de decirte que esta tarde faltaré por qué tengo mucho trabajo."

Caso núm.: 3
- "Hola soy Isabel y estoy aquí para refrescar cosas"

A cuál más interesante, ¿verdad?

Parece mentira, diréis, pero son tres situaciones a las que me he tenido que enfrentar. ¿Cómo? Pues sencillamente ofreciendo entusiasmo, mucho entusiasmo y entendiendo todos los posible puntos de vista.

Es una cuestión -en el fondo- de compromiso con la formación. Si nuestra actitud es tan positiva como la de los casos que os he expuesto ... me temo que poco provecho vamos a sacar. También es cierto que no siempre los intereses de los diferentes actores que intervienen en la decisión final de "comprar" formación coinciden.

Por ejemplo, tenemos el interés del departamento de RR.HH., el del proveedor, el de los Jefes inmediatos de los asistentes y por último, el de los asistentes. Muchas veces son contrapuestos y quien lo sufre al final es el proveedor y el asistente a la acción.

¿Cómo lo resolvemos?
En primer lugar, con planificación (ya sé que muchos diréis que es imposible) y en segundo lugar teniendo claro cómo comunicar por un lado las necesidades, las expectativas hacia lo que queremos o necesitamos ser formados y por otro, forzando (sí he dicho forzando) a que la formación tenga su momento especial. Esto, a menudo, falla.

Si a la formación no le damos importancia seguramente nadie (entre ellos los mismos asistentes) no le darán importancia. Y quién le debe dar importancia (tanta como el trabajo mismo) ... la respuesta es ...