Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

14 de noviembre de 2009

La cabeza está para pensar ...



y no para recordar.

Cuántas veces de pequeño he oído esta peculiar frase. Tanto a mis padres como a mis profesores y me temo que se la repito a mi hijos. De hecho, dicha frase forma parte de mis creencias.

Además de repetirla a mis hijos también la introduzco en la formación y sobretodo en las acciones formativas relacionadas con las habilidades de organización y la productividad personal.

Tenemos -a mi entender- dos malos hábitos o mejor dicho hábitos inefectivos de trabajo; el primero es confundir siempre el qué (hay que hacer) con el cómo (hay que hacer) de las cosas que nos encargan. Recordad una entrada en ese sentido. (aquí)

El segundo es no registrar datos, hechos, información significativa de nuestra actividad confiándonos de nuestra gran memoria. Mal hecho! La memoria nos falla y además tenemos una escasa y selectiva capacidad de recordar información (más o menos una giga o giga y media, según los expertos) El hecho de disponer de una buena memoria pero si siempre usas la cabeza para recordar resulta agotador y porqué no decirlo escasamente efectivo a medio y largo plazo.

Destinamos muchos recursos a almacenar mentalmente (recordar) y no a producir (pensar). Y entonces, ¿qué podemos hacer?

Por ejemplo escribir, estructurar nuestras ideas y deberes. Ayuda a concentrarte en el qué hay que hacer y facilita la reflexión. Después se dispone de toda la información ordenada y podemos facilitar el trabajo de recordar detalles. Detalles que nos llevan a tejer más información ordenada y producir más (es decir, pensar mejor)

En fin, ya lo sabéis a pensar y no tanto a recordar.