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27 de diciembre de 2009

Menudo mes ...

Hola a todos
La verdad es que he estado realmente ocupado durante este último trimestre y sobretodo este mes de diciembre. en parte me alegro, y quién tenga que cuadrar balance y número al final de año me entenderá.

Tanto que he dejado de lado una de mis "obligaciones" más queridas que es escribir en el blog.
En fin, ahora que encuentro un pequeño hueco reflexiono acerca de la idoneidad, ajuste de determinadas acciones formativas a las necesidades reales de los empleados (que no de sus jefes)

Lo comento porque últimamente me he llevado relativas sorpresas acerca de lo que se encarga, se produce y se recibe. no siempre es lo mismo aunque parezca mentira. No siempre te trasladan la necesidad real sino que sobre un catálogo y la presión por hacer la formación en este año se toman decisiones que posteriormente no son siempre acertadas. Nos falta tiempo, dicen algunos y pienso, ¿no será que no se le otorga importancia a la actividad de diagnóstico/detección de necesidades?
Pero no sólo el problema es no acertar en la detección de la necesidad de formar a tu gente sino también se posponen otras dos decisiones clave; quién tiene que asistir y cuando se tiene que realizar la formación.

Está claro que si dejas pasar el tiempo (y el tiempo siempre pasa) después vienen las prisas y con ellas las elecciones incorrectas sobre algo no necesario. El resultado es la sensación de perder tiempo. pero el expediente se ha cumplido, ¿verdad? Sobretodo, pierde el tiempo el alumno.

Y lo bueno de la historia es que te dicen (y con cara de preocupación) "Siempre nos pasa igual"

Entonces, me pregunto, ¿porqué no ponen remedio? O es que solamente nos quejamos y nos consolamos a nosotros mismos que el sector, nuestra actividad no se puede planificar, el día a día nos engulle (en plan fino, la inercia del día a día)

En fin, bienvenida sea esta carga de trabajo pero me temo que tenemos mucho trabajo por hacer.
En primer lugar, saber diseñar e implantar un proceso de gestión de la formación y la competencia profesional.

En segundo lugar, saber cuantificar el peso relativo de nuestra actividad y decidir cuándo es el mejor momento para realizar la formación. Las prisas -como ya sabéis- no son buenas consejeras.

Ahora que es tiempo de fijarse objetivos, éstos bien podrían ser dos metas alcanzables, específicas para este año 2010.