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17 de julio de 2010

Aquí trabajamos por objetivos

"Aquí se trabaja por objetivos", "Se trabaja en equipo", "Siempre estamos innovando", ... ¿os suenas este tipo de frases. Nunca lo pongo en duda cuando me lo comentan, tan sólo busco evidencias para poder demostrar que no es tan sencillo ni tan fácil aplicar en la realidad laboral lo afirmado por ellos.

El ejemplo reciente es el referido a trabajar por objetivos.
Esta magnífica afirmación, "Aquí se trabaja por objetivos" obliga a que toda la organización sepa hacia donde se tiene que ir (claridad y transparencia) y a tener relativamente bien estructurada y delimitada las funciones/actividades, los procesos -si hay- de trabajo y sobretodo contar con unos indicadores que ayuden a controlar el progreso de nuestro negocio.

Ante esta situación, la respuesta suele ser la siguiente: "Nosotros tenemos claro que los objetivos estratégicos y no nos fijamos tanto en el día a día" Lo de los objetivos estratégicos no está nada mal pero me temo que demasiado grande. A veces el lenguaje nos separa de la realidad y nos dedicamos a utilizar palabras y frases grandilocuentes cuando en realidad debemos ser mucho más precisos, concretos y alejarnos de lenguajes grandilocuentes que no nos llevan a ningún sitio.

Pero sigamos con la prueba. S aquí se trabaja por objetivos, será fácil conocerlos, ¿verdad?
Respuesta automática. "La gente ya los sabes, se les dice al principio de año"

Quedan registrados en algún lugar, en algún soporte para que quede constancia y se puedan ir controlando. Respuesta: "No, no hace falta, lo comentamos cada día como van"

O sea que se trabaja por objetivos, se comentan los objetivos "estratégicos", no se ponen por escrito o se registran en algún tipo de soporte y se comentan y discuten cada día. Esta es la evidencia.

Siguiendo con la reflexión le propongo al Gerente que nos reunamos con su equipo directivos y nos escriban sus objetivos (me da igual que sean estratégicos, tácticos u operativos) Acepta el reto, digo el juego.

¿Qué pasó?
Los cinco directivos escribieron sus objetivos; hay que decir que unos con más pasión y entusiasmo que otros.

La respuesta fue curiosa.
  • Ningún directivo describió objetivo estratégico alguno. O como mínimo que se derivara de los "objetivos estratégicos" de la compañía.
  • Ningún objetivo era concreto, preciso/conciso y claro en su formulación.
  • Ningún objetivo aportaba su sistema de medida y control. Faltaban indicadores de gestión, tendencias, ...
  • Todos los objetivos eran individuales. No se hacía referencia alguna a equipo o equipos de trabajo.
  • Y por último, tardaron mucho tiempo en reconocer cuáles eran sus objetivos y formularlos.
La sorpresa fue también para el Gerente. Manifestó su sorpresa al no coincidir prácticamente en nada con los objetivos (sus) estratégicos. Le contestaron que ésos objetivos eran los suyos y que ellos tenían otros.

Tuyos, suyos, ... equipo, equipo, equipo, ¿verdad?

El ejercicio debía continuar y recomendé que hicieran el mismo ejercicio de definir objetivos con la gente que dependía de ellos. Les avancé que ocurriría lo mismo. Dispersión, falta de claridad, imprecisión e inexistencia de sistemas de medida y control del progreso o no de los objetivos.

Suele pasar que somos lo que hacemos y no lo que decimos. Y en cuanto a trabajar por objetivos pasa que se dice una cosa pero se hace otra (y bien diferente)

Finalmente al Gerente le dije (estoy en ello) que ya tiene una área de mejora. Aprender y aplicar un sistema de organización del trabajo por objetivos. Ahora él tiene la palabra.

Un encuentro, una solución