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5 de junio de 2011

Por qué no gestionamos el cambio


Parece que sea una sentencia pero me temo que en muchos casos es cierta. No gestionamos el cambio de situación. Estamos en tiempos en dónde creo que el cambio está más presente que nunca, la reacción -ante esta situación de incertidumbre- es de "meter la cabeza en el agujero" y eso me preocupa.

No suelo ver en las empresas con las que colaboro o con las que intento colaborar a través de presentación de propuestas de gestión del cambio ningún procedimiento de análisis, reflexión amplio; es decir en el que participe la estructura. 

Por ejemplo, si la situación es de reducción de las posibilidades de crecimiento no se reflexiona acerca de qué ofrecer diferente, a qué mercados servir, qué nuevos productos ofrecer, cómo mejorar la producción, ... en definitiva entiendo que debemos pensar en qué necesitamos ahora que no teníamos antes.

La respuesta que a veces entiendo es de quietud que no calma. No hagamos mucho (quejémonos más). No arriesguemos, no dejemos pensar en definitiva. 

Ahora más que nunca es momento de implantar tres programas de desarrollo de habilidades. Me estoy refiriendo a desarrollar las habilidades de creatividad e innovación, productividad personal y la gestión de las relaciones profesionales (networking)

Con la habilidad de creatividad e innovación desarrollamos ideas que se transformen en nuevos productos y servicios que o no existían antes o bien se les da un nuevo enfoque. Pongamos a trabajar a la gente;  "una idea, una persona" Fomentemos la creatividad individual pero también la creatividad grupal. Aceptemos el riesgo en una situación de incertidumbre. También nos servirá para detectar a los valientes.

Con la habilidad de productividad personal (y grupal) aprenderemos a trabajar más (más resultados) y mejor (comodidad para el colaborador y eficacia para tu cliente) Ofrecer a veces el mismo producto pero de manera má efectiva debería ser nuestro objetivo. Pongamos a trabajar a la gente: "un tiempo para cada cosa" Fomentemos la orientación al logro y los resultados. Abandonemos ahora actividades que no daban ningún valor añadido. Si no hay tanto trabajo, el trabajo será en como reducir tiempos de trabajo acompañándolos de nuevas actividades de valor. Y hagámoslo en grupo.

Y por último, la habilidad de relaciones personales y profesionales. Cada empleado es un "comercial" Busquemos todos oportunidades de negocio, de nuevos negocios. Aumentemos nuestra capacidad de relación, el llamado "networking social/profesional" Demos a conocer nuestra actividad, busquemos más potenciales clientes, hablemos más con los clientes.

Es -a mi entender- sencillo pero me temo que la situación de incertidumbre, la crisis hace que nos volvemos primero conservadores y segundo a un paso del inmovilismo. La formación y el desarrollo profesional debe provocar un cambio de actitud y de enfoque. si me baja (teóricamente) mi carga de trabajo rellénala con desarrollo profesional y busca nuevas actividades que realizar. Es fácil decirlo pero también lo es aceptar que hay que moverse y probar cosas nuevas. 

Tengo ejemplo de clientes que ante una situación de dificultad; bajada de las ventas han decidido reaccionar a través de la formación. La actitud de la gente poco a poco va cambiando. Se animan, se les proporcionan recursos que con un adecuado acompañamiento hace que su perspectiva se modifique y cambien de estado de ánimo. con ese entusiasmo se puede volver a vender más y mejor. ¿Nos animamos?

Sólo necesitamos creatividad, productividad y "networking". El resto saldrá de cada uno de nuestros empleados. Estoy convencido de ello.
 
Un encuentro, una solución