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22 de octubre de 2011

L(EAR)N


Hace tiempo escuché una frase que me cautivó la atención: "No se trata de cuánto ganamos sino de cuánto aprendemos" y pensé cuánta razón tiene pero qué difícil es evangelizar a las organizaciones, sus responsables, sus miembros en la bondad y verdad de dicha sentencia.

Hablamos (y mucho, demasiado) de equipos de trabajo. Hacemos comparaciones (fáciles y propias de la "consultolabia") con ejemplos cercanos y del ámbito deportivo (F1/Vettel, ÑBA/Baloncesto, y mi preferido Pep/Mou/Fútbol) pero a mi modo de entender son ejemplos fáciles y sacados de contexto.

La mayoría de los equipos de trabajo son "heredados"; es decir, no los eliges sino que llegas y los tienes. A partir de ese momento tienes que trabajar con ellos. (En muchos casos, los que crees que no te sirven, los apartas) Y, ¿por qué digo esto?  Por que entiendo que se usa, abusa y mal usa el concepto de trabajo en equipo y de ahí que nos "inventemos los EAR, equipos de alto rendimiento. (Ahora me falta que la "consultolabia" se refiera a que el F.C.Barcelona o el R.Madrid son equipos de alto rendimiento). Faltaría más.

Para mi cualquier equipo tiene que tener un motivo por el cual están interrelacionados una finalidad o propósito claro. No todos lo tienen. Dicen que son un equipo pero estos detalles no lo comparten. (o no lo ven)

Un equipo de trabajo debería tener la posibilidad de pasar de ¿qué hago? a ¿qué quiero hacer? El salto es cualitativamente significativo y posiblemente nos de un poco de vértigo. 

También y ¡cómo no! tiene que aparecer la comunicación (muchos le añaden "efectiva" ... una obviedad que la perdonamos) Claro que tiene que haber comunicación pero lo decimos, repetimos tanto que ya no es relevante. Será por ese motivo que no sabemos aplicar una sencilla regla de la comunicación: recordad que para comunicarse hay que saber ... escuchar (EAR), observar, preguntar, contrastar, resumir, comprometerse y actuar. Si no actuamos en esta línea, ... más vale que no comuniques.

Y, para mí lo más importante de todos es la voluntad de aprender y compartir el conocimiento que el propio equipo genera. Es una cuestión de actitud (compartir) y de método (como transferimos el conocimiento al resto de la organización). Esta es la clave.

Para mi está claro que la clave es encontrar el beneficio de ambas cosas; qué gano (EARN) con el hecho de compartir, repartir y distribuir mi propio saber. y cómo (LEARN) transfiero ese conocimiento a la realidad cotidiana de mi entorno laboral (esto es un eufemismo de mi propio cuño para referirme al "día a día" )

En este punto estoy. Éste es mi empeño personal. Cómo transferir el conocimiento de lo que aprenden los equipos de trabajo en término de solución de problemas, metodologías de trabajo, productos/servicios, reducción de fricciones, ... y Cómo incorporar una actitud de compartir aquellos que sé. La tecnología nos puede (y debe ayudar) pero no sólo es tecnología.

Por lo tanto debemos -en los equipos de trabajo- movernos del escenario EARN (Ganar, pasando por EAR (escuchar, estar atentos) y finalmente LEARN (aprender) 


 

Un encuentro, una solución